miércoles, 3 de agosto de 2011

Él (Vol. 2)

Íbamos a matarlo, esa era nuestra misión, esas eran nuestras órdenes. Nadie quería capturarlo, no nos interesaba, solo queríamos hacer nuestro trabajo, rápido, sencillo y eficaz.

“Mike” se situó sobre el árbol más alto que había frente a la entrada de la mina abandonada mientras que "Kilo" situó una mina a unos 8 metros de la salida de la mina abandonada y se acomodó sobre un árbol que tenía buena visión hacia ésta, preparado para hacer explotar la mina en cuanto aquel ser que buscábamos saliera de su guarida. Al caer la oscuridad, también cayó la niebla sobre los árboles y al segundo siguiente se hizo el silencio, profundo, completo y ensordecedor silencio.

Todas nuestras armas apuntaban, con su visión nocturna e infrarrojos a la salida de la mina abandonada, nuestros pulsos subían ante la espera y la incertidumbre. "Alfa" también lo sentía. Había estado en diversos combates, Nicaragua, Somalia, Afganistán y la ex Yugoslavia, combates en los que conocía a la perfección al enemigo, dónde sabía que les esperaba. Pero ésto era distinto. No saber a ciencia cierta a qué se enfrentaba, ni cómo atacarlo lo ponía hasta cierto punto nervioso, tenso. Y sabía perfectamente que nosotros lo sentíamos también por eso emitió una sencilla y corta orden "mantengan posiciones, no se desesperen".

Los minutos parecían correr sumamente lento, la incertidumbre empezaba a convertirse en un enemigo más a vencer. Esperamos, habíamos estado haciéndolo un poco más de una hora, aunque la ansiedad había hecho que esa hora parecieran tres o cuatro y de un segundo a otro, el ambiente pareció hacerse más pesado, el aire se volvió más denso y frío.

Recuerdo perfectamente que un ligero temblor recorrió mi espina dorsal, y de pronto, escuchamos un golpe, algo parecido a un zarpazo, y un sonido como de huesos rompiéndose seguido de un leve gemido y tres segundos después, “Mike” golpeó el piso, cayó de cabeza con el pecho ensangrentado, fue ahí cuando me di cuenta que a la luz de la luna llena, la sangre brilla.

Quedamos más que atónitos. ¿Cómo era posible que algo hubiera llegado hasta el árbol dónde estaba “Mike”, que era el más alto, sin haberlo visto con visión nocturna e infrarrojos?

Después de pocos segundos todos disparamos hacía donde había estado “Mike”, tiros inútiles y malgastados ya que había absolutamente nada ahí. Bajamos de los árboles y los que estaban escondidos salieron de sus escondites, todos corrimos hacía “Mike”.

El primero en llegar fui yo, porque estaba más cerca, quería auxiliarlo pero aquellas heridas que tenía en el pecho eran brutales y grotescas, mucho más de las que yo había visto en cualquiera de los combates que había presenciado, y eso que había visto mutilados, decapitados y torturados, pero había algo distinto en éstas heridas, algo que parecía inyectar miedo en alguien que, como yo, se creía incapaz de volver a sentirlo, así que quedé paralizado y me limité a protegerlo. Cuando llegó el “Doc” todos dimos un paso para atrás, apuntando hacía diversos lados, cubriendo al “Doc” que trataba de reanimar el cuerpo inmóvil del “Mike” y “Alfa” que veía su cuerpo por instantes sorprendido, y por otros volteaba hacía todos lados...


Black Lion

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